En el tiempo que fue quinto
La recaída es una palabra que conozco bien. Hice tratamientos de desintoxicación cuatro veces y siempre terminaba por volver a usar la heroína. Entré en contacto con esta droga todavía muy joven, cuando estaba en la educación preparatoria. Comenzo todo con unos porros, pero luego llegar a la heroína era un salto. Con sólo 15 años, ya estaba totalmente adicto. Mis padres, personas con riqueza financiera, me enviaron a tratamiento, apenas me mantenia "limpio" durante el tiempo de tratamiento, de vuelta a casa caia otra vez.
Lo tenía todo para ser feliz: padres amorosos, amigos, dinero, y sin embargo nunca me sentia totalmente satisfecho. Es extraño, pero nada tenía tanto valor para mí. Todo era demasiado fácil, y yo era una persona muy fácil de manipular. Insisti en mantener las malas amistades y por eso nunca cambiaba. A los 25, empecé a darme cuenta que yo no había conseguido nada en la vida. Vivía a costa de mis padres, pasaba los días en casa o en la calle a comer con amigos. El dinero siempre lo conseguia, aunque sea en pequeños robos que hacían en las tiendas pequeñas. Cómo vestían ropa de diseño y era educado, nadie sospechaba de mí. La muerte por sobredosis de una persona con quien me relacionaba, fue un shock. También sentí ganas de renunciar de la vida y comenze con pensamientos suicidas. Una vez entre en sobredosis y estube entre la vida y la muerte.
Estube tres semanas en el hospital y fui directamente al centro de tratamiento y así le prometí a mis padres que esta vez sería para siempre. Los primeros días fueron terribles, pero con un equipo terapéutico tan dedicado y con amigos, me he recuperado
Ellos me dieron razones para agarrarme a la vida. He creado objetivos y cuando acabe el tratamiento me puse a estudiar por la noche. Tenia un trabajo durante el día. Éstaba siempre ocupado y todavía ternia tiempo para enamorarme. Reconstrui mi vida. Sólo sé que nunca mas he recaído y estoy siempre positivo. Esta planta de tratamiento ha cambiado mi vida para siempre y se quedará para siempre en mi corazón.
La recaída? De ninguna manera! Porque yo vivo sólo para el día de hoy ...
André Silveiredo, Angola