Villa Ramadas español italiano english português français greek czech
 
El TOC tiene limitado su vida...

Mi madre sufre de Trastorno Obsesivo Compulsivo por más de 20 años y sólo logró romper con esto gracias al tratamiento que hizo en esta clínica. Después de que ella se casó con mi padre, comenzó a inquietarse y a tener comportamientos que hasta entonces no habia tenido.
Al principio, incluso pensaba que las cosas habían disparado, porque dejó de trabajar para cuidar del hogar y la familia. Se convirtió en completamente obsesionada por la limpieza, todo tenía que estar alineados y recogido en secuencias que ella creaba. Si alguien modificaba algo, era luego discusion asegurada. Las cosas simples pasaron a convertirse en una complicación. Incluso cuando íbamos a salir, ella tardaba más de dos horas porque tenía que lavarse bien aparte de tener ropa impecable y sin arrugas. El maquillaje era un ritual seguido un orden específico, donde todo estaba controlado hasta el más mínimo detalle, incluso las pinceladas de colorete eran contadas. Nunca estaba quieta y la agitación de ella pasaba a la familia.
Vivir con ella comenzó a ser un mártir. Le dije muchas veces que estaba "loca". Sé que era incompatible, entonces, siempre me arrepentí. Mi padre raramente estaba en casa, mi hermano se fue a estudiar al extranjero, quedandonos yo y ella. Mencione todo esto con mi novio, que era psicólogo y de inmediato identificó el problema de mi madre sufría de trastorno obsesivo-compulsivo. No podía creer. Después de algunas investigaciones, nos dimos cuenta que estaba en un estado tan avanzado que requeria de un tratamiento largo. Lo llevé a mi casa y le deje hablar con mi madre. Nunca olvidaré ese día. Después de oirle, no pronunció una palabra y se echó a llorar compulsivamente. Hablamos con la familia y fue ingresada en la clínica. Fueron seis meses difíciles, pero era emocionante visitarla o que viniese de break, los cambios eran notorios.
Después del tratamiento, trazo objetivos, se matriculó en actividades y comenzo a reunirse con los pacientes que sufren de trastorno obsesivo-compulsivo.
Hoy en día se siente valorizada. Tal vez el hecho que dejó una vida activa para dedicarse a la familia, ha despertado algo en élla. Ahora ya puede llevar una vida normal. Cuando siente que está más abajo en ese momento llama a los
terapeutas y la ayudan. La verdad es que mi madre volvio a sonreir de nuevo. Aquí encontró una nueva forma de vida y he encontrado una nueva madre. Si los milagros ocurren, esta clínica se especializa en la fabricación de ellos. La gratitud es todo lo que puedo decir… 

Rosário