Medicamentos
Comencé a tomar pastillas después de la muerte de mi marido.
Por suerte mis dos hijas no han vivido conmigo, porque me convertí en un vegetal. Ya no salia de la casa, nada me interesaba. Yo vivo en una vieja mansión en el centro de Madrid y la única razón que tenia para salir de casa, era conseguir otra receta para la medicación. Me dijeron que, antes de entrar en Villa Ramadas estaba tomando pastillas para 36 de cada color: para despertar para comer, vestirse, ir a la sala y ver la televisión, a dormir.
En las visitas que mis hijas me hacian a casa estaba siempre con la mismabroma:
- "Te pareces a una farmacia a pie ..."
Me siento afortunada de que mis hijas no han renunciado de mí y me llevaran hasta portugal, Villa Ramadas.
Odie mi estancia la mayoría de los días, pero tengo que darle una mano a remar. Ahora no toma ninguna pastilla y ya no recordaba que la ciudad de Madrid fuese tan bella.
Mariangel, España