Medicamentos? Sólo con receta...
Decidí que después de todo lo que este centro de tratamiento ha hecho por mí y especialmente para mi querida hija, no podría no dar mi testimonio. Tal vez sea una forma de dar fuerza y valor para otras personas que se enfrentan a una situación similar a la que yo vivi y aun no han pedido ayuda. Tenia mi hija 16 años y un dolor fuerte desestructuro nuestra familia.
Mi esposa, con sólo 38 años murió de repente, víctima de un tumor maligno en la cabeza. Yo estaba sin mi pilar, el amor de mi vida. Fui hacia debajo de tal manera que mi hija no podía hacer nada, también en el sufrimiento y teniendo que lidiar con la situación. Yo me refugié en el trabajo y ella en su habitación. Nos cruzabamos poco, porque cuando yo llegaba, ella estaba encerrada en su mundo y yo pensaba que estaba triste y que la tenía que respetar. Ni siquiera sospechaba que ya no salia de casa desde hace mucho tiempo. Peor aún, tenia una depresión. Se puso en manos de inmediato a un psiquiatra, que le recito numerosos medicamentos prescritos. Pensé que era exagerado, pero él era un médico, así que confié. Sin embargo, comenzó a tomar otros que pescaba por internet. Retomó la escuela y con amigos, pero caminaba como una "muerta-viva”, siempre cansada, con sueña y sin reaccionar a nada. Un día cuando estaba en clase, entré en la habitación y me asusté con lo que vi. Había cajas y cajas de medicamentos.
Yo no me podía creer lo que veía. No sé cómo ella todavía no había tenido la intoxicación. Antes de que fuera demasiado tarde, decidí tomar una actitud que ella consideraba demasiado radical, pero que ahora me agradece todos los dias. La llevé a este centro de tratamiento y ella, aunque de mala gana, estubo allí. Se dio la bienvenida de inmediato por todos, era la recien llegada del equipo de terapia y los pacientes. Con el tiempo, empecé a ver a mi hija con un brillo en sus ojos que no veía desde hacía muchos años. También yo terminé haciendo terapia, para el proceso de la muerte de mi esposa. Todo esto nos llevó a crear una complicidad enorme y ha fortalecido nuestra relación.
Hoy tengo a mi hija de vuelta a casa. Es curioso, porque siento que ella está cuidando de mí y así vamos a vivir un día a la vez, siempre con una sonrisa y un firme convencimiento de que todo en la vida tiene un propósito, y que por mas duras que sean las situaciones vamos a sacar siemnpre una leccion de la vida. Gracias por haberme traido de vuelta a mi "pequeño ángel". Sin vostros yo no podía
Miguel Santana