El amor supera la adicción
Soy Bruno y estoy casado con una adicta a las compras. A mi esposa siempre le ha gustado ir de compras, fuese lo qué fuese , lo cierto es que tenía que regresar a casa con una bolsa, aunque sólo sea con algo de bisuteria. Cuando la conocí me di cuenta de esto, pero ya que no vivían juntos, no podría tener el control absoluto de la situación. Después de un año de noviazgo nos casamos. Todo fue con pompa y circunstancia, como manda la tradición.
Al vivir juntos fue cuando empecé a darme cuenta que después de todo tenía un problema incontrolable, porque todo lo que le gustaba lo tenia que comprar, sin mirar los precios y la disponibilidad de fondos. Traté de poner un freno a la situación y pensó que había logrado. Rara vez venia con bolsas de compras y cuando salimos, ella controlaba al máximo. Me sentía orgulloso porque veia que ella hacia un esfuerzo y hasta cualifique de valor su actitud.
Distraído como soy, no se dio cuenta si llevaba ropa nueva o no, porque con los horarios de trabajo que teníamos, eran pocas las horas que podíamos estar juntos. Estaba encantado de la vida, cuando una mañana me toca la puerta, mi asombro llego cuando me enfrento a los coleccionistas Image. Yo estaba incrédulo ante esta situación, porque mi esposa estaba ya cerca de una deuda de 20 mil de euros para algunas compañías de tarjetas de crédito. La confronte y ella en su llanto conto la verdad. Continaba a hacer compras, solo que las traia a casa, cuando élla sabía que yo no estaba allí para no despertar sospechas por la gran cantidad de ropa. ¿Cómo es que todo esto me había pasado? Yo sólo quería poner fin al matrimonio.
¿Cómo podría haber mentido a mí así?
Los padres intervinieron y juntos decidimos que necesitaba tratar la adicción a las compras. Después de mucha investigación en Internet, se recurre a un centro, y después nos dimos cuenta de que la enfermedad era más común de lo que pensábamos.
Entró en el tratamiento, siempre con mucho entusiasmo y en una de las visitas a casa se quedo embarazada. Con esto gano más confianza y siguió todo a la orden . A su regreso al trabajo, pudo utilizar todas las herramientas que se le habían dado en el tratamiento. Es ella la que gestiona el nuevo presupuesto en el hogar, con un poco de supervision de mi parte, pero siempre sin conflicto.
Nuestra hija nació y sigue siendo un regalo de mi Poder Superior.
Cada vez que miro a mi niña me acuerdo se produjo durante un período de cambio en nuestras vidas, pero un buen cambio y que fortalece aún más los lazos familiares.
Sólo por hoy, vamos a ser felices los tres ...
Bruno S.