Villa Ramadas español italiano english português français greek czech
 
Derroche desmedida

Hace dos años puse fin a una pesadilla que destruyó parte de mi vida y he conseguido recuperar gracias al tratamiento que hice. Incluso puedo decir que fue mi salvación.
Yo soy un adicto a las compras. Por lo general este tipo de obsesión es más asociado con las mujeres que se han perdido para la ropa o utensilios que en el fondo no sirven para nada, pero yo soy hombre y mi amor por los coches de alta competición que me impulsó a correr furiosamente y se comprometen parte de mi vida . Siempre he sido un niño mimado, con cuatro coches en la puerta principal, cada uno mejor que otro. Mis padres siempre me ha hecho todo lo que quería, pero siempre con pocas posibilidades económicas.
Cuando llegué a 23 años y me converti en un consultor de Recursos Humanos en una multinacional, gastaba todo mi sueldo en los coches. Yo nunca estaba satisfecho con lo que tenía. Si me compraba un BMW hoy, mañana tendría que tener un Porsche. La verdad es que tuve el Porsche, pero sin dinero para pagar, incluso para el uso diario. Como siempre me gustaba derrochar, que estaba haciendo reclamaciones. Primero cantidades pequeñas, solo cuando estas eran insuficientes me aventuraba mas alto.
Cuando me di cuenta, ya estaba cerca de 200 mil de euros la deuda, con la falsificación de documentos con la firma de mis padres, poniendo como mis patrocinadores, sin ellos ni siquiera saberlo. Una vez en esto, entre en una espiral, en la que cada vez me endeudaba mas. Todo iba bien hasta que mis padres fueron notificados de que el banco se iba a llevar la casa para pagar mi deuda. Hasta me resulta difícil pensar, en el dolor que mis padres tenían en su mirar. Acostumbrado a ser gente honesta, no podía creerlo. Consiguieron llegar a un acuerdo conmigo y el banco. Ellos me ayudaron, pero a cambio tendria que tener control sobre mi problema
Fue entonces cuando conoci la clínica y empezó una nueva vida aquí. Confieso que no fue facil. Tuve que cortar los hábitos ostentosos del pasado y por lo tanto con unos amigos que se aprovecharon de mí a nivel economico. Siete meses y medio en tratamiento y no podía esperar más. Se superó mis expectativas, ya sea por el personal, colegas, e incluso las condiciones para las terapias. Aprendí a ser humilde y consciente.
Siempre que puedo tengo que volver a compartir mi experiencia. Hoy todavía me pregunto, ¿cómo una obsesión con las compras y la ostentación me llevó a tres años de gasto impensable?. Poco a poco me reorganize, pero las deudas pasadas, siguen ahi, pero son esas las que hacen darme cuenta que he cambiado y ahora soy una persona equilibrada y dispuesta a luchar por una vida mejor.
Un día a la vez.

John