Villa Ramadas español italiano english português français greek czech
 
De activos de riesgo

Como madre de un comprador obsesivo joven, pensé que debería dar mi testimonio, ya que esta es una situación que no sucede a menudo. Mi hijo siempre ha sido una persona brillante y poco después de terminar el curso en Recursos Humanos tiene éxito asegurado y tiene un puesto en una multinacional enorme
Yo y su padre nunca quisimos hacer muchas preguntas porque él siempre fue un joven equilibrado, pero el hecho de tener un buen sueldo, le dificultaba de un modo absurdo. Cuando el tenía un buen coche, decidió comprar uno y luego otro y otro. Ya tenía cuatro coches aparcados en la puerta y de todas las buenas marcas. Siempre pensé que la vida que tenía realmente le funcionaba bien, pero tres años más tarde nos enteramos de que estaba atrapado en enormes deudas y peor aún, había forjado mi firma y la del padre para ser garantes en algunas de estos creditos.
De pronto estábamos en peligro de perder nuestra casa, para la cual yo y mi marido habíamos trabajado duro para tener. Como siempre hemos sido buenos pagadores, logrómos llegar a un acuerdo. Pero para hacer frente a tanta deuda, mi esposo tuvo que conseguir un trabajo extra y mientras tanto mi hijo tuvo que comprometerse a hacer una cura para esta obsesión con las compras. Así que, como habíamos estado mas unidos que nunca, mirando a esta lucha.
Mi hijo entró en el tratamiento voluntariamente. Siempre fue bien, porque era un hombre inteligente y sabía que tenía que aprender a lidiar con las compras, pero el regreso a casa siempre fue un arma de doble filo, ya que tenía que cambiar algunos hábitos e incluso amistades. Nunca  recayo y segio todas las indicaciones del equipo de terapia. El hecho de que estar rodeado de más personas adictas a las compras, le ayudó a entender cómo la enfermedad puede ser destructiva y le dio más fuerza. La adaptación tras el tratamiento no fue fácil, pero en realidad el centro hizo milagros y mi hijo que siempre había sido un joven que le gustaba presumir, aunque esta no era la educación que recibió, se convirtió en humilde.
Tengo que felicitar al Centro por la profesionalidad y compromiso, pero también mi hijo, que aprendió una lección en la vida real.
Si los milagros existen, entonces uno grande es el cambio de mi hijo ...

Conceição Silva