El amor infantil
Yo soy la madre de un niño que sufre de codependencia. En este momento está en recuperación desde hace tres años y estoy muy satisfecha con las mejoras que he notado. Mi hijo siempre ha sido una persona muy necesitada emocionalmente. Estaba tan unido a mí que no me dejó espacio para tener relaciones sexuales. Armaba siempre "berrinches" cuando encontraba un nuevo novio y tenia actitudes que me avergonzaban y deje de tener relaciones
Cuando creció y comenzó a tener relaciones sexuales, aún obsesionado conmigo, sin embargo ya no estaba tan presente. Cuando las relaciónes terminaban, estaba en la cama durante días y días llorando, pero siempre acababa por sustituir la relación por otra. Siempre fue rebotando de niña a niña sin tener algo serio. Realmente creo que llegó un momento en el que hizo todo mecánicamente. La actitud que tenia siempre con sus novias eran siempre las mismas , lo que me hizo darme cuenta de que no podia percibir si a el le gustaba realmente. Lo importante era no estar solo
El andaba de romance en romance sin pensar en asentarse y sin tiempo para disfrutar de la vida solo o con amigos, que eran pocos, ya que solo daba importancia 100% a las novias. Pensé que esto no es un comportamiento normal y investigue y descubri que mi hijo sufría de un problema de codependencia. Pero lo peor estaba por venir, cuando la última novia rompió con él después de dos años de relación. No pudo superar esta situacion. Él se encerró en el cuarto días y dias y si no estubiese yo siempre controlandolo, se intentaba matar, ya sea con medicamentos o auto-mutilación de sí mismo.
Hablé con él acerca de lo que había descubierto en Internet y fue a visitar a la clínica. Llamo y pidió más información. Se comprometio a pasar un día y al día siguiente ya estaba entrando en tratamiento. Fue una alegría ver cómo evoluciona a medida que pasaba el tiempo. Llegó a ser auto-suficiente y con objetivos. Me dio fuerzas para tener una relación amorosa, pero decidió que para algunas cosas mientras él iba a estar solo para hacer las cosas que no había tenido todavía la oportunidad. Nuestra relación es asombrosa y es con gran alegría que yo veo como mi hijo creció tanto con el tratamiento. Tenemos un gran respeto uno por el otro, pero sobre todo un amor sano y cómplice. Creo que todo esto fue posible sólo porque él hizo el tratamiento para la co-dependencia.
Ivonne Santos