Amor sin fronteras
Cuando me dijeron que tenia un problema de co-dependencia, me senti ofendida. Yo no sabía muy bien lo que eso significaba. Cuando mi última relación terminó, me quede echa añicos. Después de cinco años viviendo juntos, el amor se ha ido. Yo no entendía cómo era posible. Yo no conseguia lidiar con la situación y me fui a dormir en casa de mis padres ahora, a veces mi hermana, o mi hermano. Estar sola era impensable. Además, pasaba el día hablando por teléfono con amigos, siempre hablando de lo mismo, no sé cómo ellos tenian tanta paciencia.
Lloraba durante días metida en la cama por una persona que ya no amaba, pero que yo estaba acostumbrado a tener, aparte de haberme acostumbrado a la vida que teníamos. Mi madre sufrió conmigo, como si sintiese lo mismo. Perdi peso 10 kilos en 15 días, nada me entraba en el estómago. Curiosamente, mirando hacia atrás, esto era un patrón normal en mi vida. Yo no podia enfrentar la ruptura de ninguna relacion sola, necesitaba siempre estar con alguien y hablar constantemente del mismo problema, como un disco rayado.
En una conversación con un amigo psicólogo, me dijo que yo sufría de coodependencia. Yo me quede confusa, porque yo nunca había oído ese término. Pero cuando se pone explicar el significado y dar ejemplos, me empezó a identificar en muchas cosas, de hecho, en la mayoría. Dijo que tal vez me haria bien intentar un tratamiento, porque de lo contrario mi vida iba a ser sufrir y que era importante aprender a ser yo misma y estar sola con una misma. Llegué a la clínica y me identifiqué inmediatamente. Conocí a gente con historias extraordinarias de la vida y siempre tenían una cosa en común con cada uno. Vi que entrar en tratamiento fue la solución más razonable, si no siempre sería infeliz y desequilibrada emocionalmente.
Entré en la clínica y me integre de inmediato. Comencé a mirar las cosas desde otra perspectiva y me di cuenta de lo mucho que había fallado hasta ahora. Cuando tenia un conflicto arrastraba a la gente a mi alrededor, especialmente a mi madre, a la que tanto exigia. Llegué a la altura de manipularla para tener un mes de baja, para hacerme compañía durante mi proceso de luto de una relación. Yo estaba tan egoísta y sin darme cuenta. Las cosas que daba tanto sentido se volvieron irrelevantes. La verdad es que he aprendido a ser sensata a vivir conmigo en paz y armonía. He terminado el tratamiento hace 3 años y he pasado por alguna pena en el amor y le he dado la vuelta en una manera diferente y menos dolorosa. Yo se enfrentar todo sola y sin miedo. Co-dependencia está detrás de nosotros y sólo asi consigo ser feliz. Todavía tengo amigos y continuo estar con mi familia, pero aprovecho el tiempo para hablar sobre la vida cotidiana, sin obsesionarme con nada. Yo soy una persona mucho más feliz y se lo debo a la clínica, el personal y los colegas de tratamiento. Por qué sólo por hoy, yo quiero ser feliz.
Natacha