Sentido de fuego
La rabia era la sensación que siempre estaba presente en mi vida. No puedo explicar por qué, pero incluso cuando era niño ya tenia actitudes arrogantes, con las que mis padres no podían hacer frente. A veces me volvia contra ellos y yo incluso les golpaba, pero mi padre me podía controlar. Mi madre estaba completamente dominada por mí, el miedo que tenía hacia mí era tan grande que evitaba a toda costa estar a solas conmigo. Camine en diversos psicólogos, estube en centros de corrección, pero nada cambio. Un día, ya con 17 años le pegue a un grupo de policias, que me querian deneter por estar golpeando a mi novia. La situación era tan grave que la proximidad de 18 años, me podia haber hecho ir preso.
Ante esta amenaza, decidí que tenía que buscar ayuda y el único lugar que yo era capaz de ayudar a este centro de tratamiento. Al principios aún confronte a algunos terapeutas y pacientes, pero al final acabe por entregarme. Terminé el tratamiento hace tres años y siento que soy una persona nueva, es cierto que a veces tengo rabietas, pero sé controlarlos y todo gracias al tratamiento.
Steve, Luxemburgo