Rebeldia en exceso
Mi nombre es Patricia, tengo 27 años y soy un "pozo" de la ira.
Tuve una infancia problemática en la que llege a ser abusada sexualmente por un amigo de mis padres. La relación entre mis padres no era fácil, ya que pasaban los días insultandose y pegandose
A los 14 años era una chica rebelde, temida por los compañeros de clase. Donde había confusión, ahí estaba yo golpeando a todo el mundo.
Con 16 años no tenían respeto por mis padres y también participaba en las peleas del hogar. Era una medida de fuerza que la mayoría de las veces ganaba, ya que mis padres hasta me temían. Era rebelde, consumia drogas ilegales, participa en proyectos de robo ... era una verdadero delincuente.
Siempre podía escapar, pero un día la policía me agarró con las manos y yo me di la vuelta para ellos. Me detuvieron y después de ir a al juicio querían que me fuese a una casa de acogida. Mis padres a pesar de todo lo que yo les había hecho, no permitieron eso y se responsablizaron. Se determinó que tendría que ser tratada, porque no era normal tener tanta ira en mi interior. Me sugirieron un psicolgo pero me nege. Hasta que me fui a la clínica como una alternativa, la que más me habia gustado, a pesar de saber que sería al menos seis meses en la clínica.
Entré y trate de crear mal ambiente, sólo que me dijeron que mi mal comportamiento no sería tolerado. Lo que más me gusto, esque aunque soy grosera, la gente en lugar de alejarse de mí, cada vez trataba mas de ser mis amigos. Poco a poco, habia creado lazos de amistad y comenzaba a darme cuenta del valor de las pequeñas cosas que me pasaron por completo. Mi relación familiar paso a existir. Cuando terminé el tratamiento, sentí que era una buena persona con la vida, dispuesta a reparar los problemas del pasado. Cree lazos familiares y de amistad y hoy me considero una persona integrada en la sociedad. La clínica me hizo darme cuenta que la vida es demasiado valiosa para desperdiciarla y que todos los sentimientos negativos que pueda tener, debe ser analizados para hacer las cosas bien y la verdad es que sabe muy bien…
Patricia