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La oveja negra de la familia

Yo siempre fui una persona con mucha rabia de todo y a todos. Yo no podía entender este sentimiento de resentimientos, pero la verdad es que con el tiempo me haría una mala persona y odiado por muchos. Siempre de mal humor y mal en la vida, nunca estaba de humor para ayudar a nadie.
Los amigos, se alejaron (como yo las entiendo bien en la actualidad), la familia seguia, pero cada vez más distante de mí. Era una "persona no grata" y hasta me gustaba, pensaba que me daba poder, cuando en realidad me aislaba a mí misma más y más.
Las personas, hartas de mis arrebatos de mal genio, me dejaron de hablar tanto que cuando me vi, yo estaba completamente sola, pero aun así yo no me iba abajo. En las reuniones familiares, nadie me hablaba y se alejaban de mí. Yo era la oveja "negra" de la familia. Cuando alguien se me acercaba en la calle, yo responida de manera brusca, de manera que incluso cuando había una situación con la policía, siempre terminaba en la comisaria después de ofenderlos o agredirlos fisicamente.
Sólo que todo cambió en mi vida cuando tuve un accidente que me llevó a ser hospitalizado durante más de dos meses. Rara vez recibia visitas, sólo la familia y nunca eran más de 15 minutos. Así que empecé a sentir solo y desamparado. Repense en mi actitud y me di cuenta que tenía un problema de falta de control de la ira. Admiti esta situación a mis padres y les pedi ayuda. Habían oído hablar de este caso que había entrado en la clínica. Trataron de todo y cuando salí del hospital me fui directamente para el tratamiento.
Cree algun conflicto al principio, pero me llamaron la atencion, y cambie. Termine el tratamiento hace poco, pero me siento como una persona nueva. Todavia me extraño al lidiar con ciertas sensaciones como la paz de la mente que siento, pero la verdad es que es muy buena y por primera vez estoy dispuesta a luchar para conseguir algo bueno en la vida. 

Fátima Barroso