La ira sin limites
En esta clínica volvi a vivir y a saber lo que era tener sentimientos positivos.
La rabia era la sensación que estaba mas presente en mi vida desde que tengo memoria. Mirando hacia atrás no puedo identificar el momento en que se intensificó más, creo que tal vez en mi adolescencia, cuando mis compañeros de clase se reian de mi a causa de mi exceso de peso. Oirlos criticarme, me ponia muy rabioso, por lo que estaba constantemente en peleas.
Todo esto me llevaba al aislamiento y al ser una persona fría y calculadora. Mis padres, ya no sabían qué hacer para verme bien, pero eran los únicos a los que mi rabia no accedia. Yo los respetaba, pero a veces tienen actitudes excesivas con ellos. Cuando fui a la universidad me mantenia aislado. Sin saber cómo lidiar con la situación, intenté suicidarme varias veces y llege a estar dos meses en coma, después de tirarme por un puente. Por suerte sobrevivi, pensé en su momento por casualidad. Por mas dietas hiciese no habia forma de perder peso y cómo no era equilibrada, cada vez que me sentido decaída, me refugiaba con comida. Todo esto servia para incrementar mi ira, no sólo para mí, sino a otras personas.
Un día, en uno de mis ataques de ira incontrolable, me dirigí a mis padres y sólo me detuve cuando los vi en el suelo. Cai sobre mí y decidí que no podía seguir asi. Busque ayuda en los dietistas, pero después de varios intentos me di cuenta de que perder peso no era tan importante sino que me ocupase de este exceso de ira que no me dejaba ser feliz. Amigos me enseñaron la clínica y no podrían haberlo hecho mejor. Hoy si soy feliz es gracias al tratamiento que hice durante siete meses.
La verdad es que me hizo una nueva persona, amable, humilde y amorosa. También ya comienzo a perder peso y hacer amigos. Poco a poco mi vida comienza a tener sentido y sólo con la ayuda de esta clínica es que este "milagro" fue posible.
Andrea